Los MapucheGente de la tierraEn la región de La Araucanía convive una naturaleza y gente de extraordinaria calidez: paisajes inolvidables de parques naturales, volcanes y montañas, hermosos lagos, ríos y el Océano Pacífico están al alcance de todo tipo de transporte.
En La Araucanía también vive el 50% de las personas mapuches de Chile, el mayor pueblo indígena del país, que hoy asciende a cerca de 500.000 personas. No obstante, también en La Araucanía se encuentran los mayores índices de pobreza y analfabetismo del país según el último Censo nacional realizado el año 2002. El 42,7% de su población vive en la pobreza, que se concentra especialmente en la zona rural, donde también habita cerca del 87% de la población indígena mapuche.
Al comparar a la mayoría de la sociedad chilena con la población campesina y mapuche que vive en el sector rural, nos encontramos con una gran desigualdad en la distribución del ingreso y de los recursos, así como del acceso a la educación, las oportunidades de trabajo y la atención médica. Los Mapuche, en su mayoría, están por debajo del promedio nacional en las estadísticas sociales.
La gran mayoría de las familias indígenas que hoy habitan los terrenos ancestrales intentan sobrevivir bajo un modelo económico de subsistencia, en propiedades que no sobrepasan en promedio las 3 o 4 hectáreas, alejadas de los mercados, sin la infraestructura necesaria, con escaso transporte público, dependientes de prácticas agrícolas deficientes (cereales, legumbres) y escasa crianza de ganado menor. Respecto a la variable ocupacional de las y los jefes de hogar de las familias beneficiadas por la Fundación, en su gran mayoría ellos se definen como "cesantes", porque a pesar de realizar pequeñas labores agrícolas en sus propios predios, ello no les reporta ingresos económicos debido a las reducidas extensiones de terreno que poseen y a la mala calidad de los mismos. A esto se debe que muchos de ellos se vean obligados a realizar trabajos de carácter temporal dentro y fuera de la región, situación que se agrava porque la mayoría de campesinos no han tenido acceso a la educación secundaria y, por lo tanto, no pueden optar a trabajos mejor remunerados y estables. |



